martes, 24 de junio de 2014

Mira bien de quien te "enamoras" o PROHIBIDO ENAMORARSE

Ya lo dije en mi primera novela, “el amor es un estado de imbecilidad transitorio”. Lo malo es que se corre el peligro de que, con el paso del tiempo, llegue a ser algo crónico. Por tanto, si no quieres perder la libertad, el norte, los papeles y la poca dignidad que te quede, elige bien de quien te “enamoras” oooo, al menos, la compañía de la cual hacerte acompañar el resto de tu vida. Porque sí, porque las mujeres “aceptamos cualquier cosa” como amor sublime y, ea, luego no nos queda más que pensar en como narices sobrevivimos. ¡Tiene narices la cosa!.

Ahí te mando mi decálogo. Ya sabéis que soy muy dada a ellos. Lo que sí te digo es que si te sale mal, aun cumpliéndolo a rajatabla, pues chica… ¡Reclamaciones al Maestro Armero!

1.-  Elige un hombre con poco sentido del humor. Quien bien te quiere, te hará reír y hombre que te hace reír, te hará gemir. Nada, nada, ¡fuera! Decántate por un político, un guardia civil, un vigilante de parquímetro o un taxista amargado.

2.-  Si no quieres enamorarte como una idiota, el hombre que te conviene es alguien que te haga sentir mal contigo misma. Uno de esos que te recuerdan constantemente todo lo que haces de mediocre modo: cocinar, limpiar, planchar, fregar, maleducar a tus perros, a tus hijos, conducir, hablar, escribir, escuchar…
Y lo ideal es el que ya no sólo eso, sino que, además, te convierta en lo que más detestas. En una de esas cotorras insoportables que no hacen más que reclamar agradecimiento. Esas que repiten, hasta la saciedad cantinelas como: “¡Con lo mucho que he hecho por ti, desgraciado!”; “¡Te di mi juventud! ¡Los mejores años de mi vida!”; “¡Ni tus hermanos aguantan a tu madre como yo tengo que hacerlo!”; “Toda la vida pendiente de ti, dejándote el mejor pedazo, haciendo de chacha gratis y así me lo agradeces”…

3.-  Y, especialmente, que no te haga sentirte deseada. De esos que pillan el mando del televisor y se quedan haciendo zapping mientras tú te plantas, bailando una samba, ante la tele, con el último modelito que te has comprado en la corsetería. Mejor: de esos que para que se enteren que has ido a la peluquería te tengas que poner unas bragas en la cabeza para recibirlo en el vestíbulo, a la llegada del trabajo.

4.-  ¿Miradas eternas a los ojos? ¡No, no, no, no, ni hablar! Mejor ver escaparates.

5.-  ¿Largas conversaciones que no llevan a ninguna parte? Prohibidísimas… lo más idóneo es charlar sobre economía, política, lo caros que se han puesto los tomates en el mercado, las calificaciones de los niños, los trepas del curro, los idiotas de los jefes, la última factura de la luz y el gas o la pasada reunión de la comunidad de vecinos.

6.-  Una de esas personas que te recuerdan constantemente el tiempo. Anota las frases clave: “Ya no tienes edad para hacer esas gilipolleces”; “¿No te da vergüenza hacer el ridículo de ese modo?”; “No se te ocurriraaaaá mañanaaaa…”; “Llevamos sentados en este parque mirando la luna como tres horas”; “Llevamos paseando dos horas y cuarenta minutos”; “¿Cuánto dura esta película?”; “No, por favor, vámonos a casa, llevamos fuera cinco horas ya”.

7.-  OLVÍDATE de la subjetividad y aférrate a lo OBJETIVO. Si te has casado con un hombre guapo, es guapo internacional, nacional y universalmente. Lo realmente preocupante es si estás saliendo con Woody Allen y te empieza a recordar mucho a Paul Newman.

8.-  ¿Acaba tus frases? ¿Opina siempre lo mismo que tú? ¿Siempre sabes lo que está pensando y viceversa? ¿Coincidís en todos gustos, colores y sabores? ¡Qué aburrimiento! Es mucho mejor que te contraríe en absolutamente todo, hasta en lo más básico o en lo más simple: “Hace calor” “¡Qué va, hace un frío del carajo!”.

9.-  Es desaconsejable totalmente un hombre que te hace el amor una y otra vez, y no para hasta que tú no te quedas satisfecha. Que duerme desnudo a tu lado, abrazándote, sólo por el placer que le produce sentir el contacto de tu piel. Es puro veneno. ¡Pupa, caca, tira eso!. Lo más adecuado es el que corre a la ducha después de terminar la faena y se vista con su pijama, a toda prisa, dejando bien claro, que ya se acabó lo que se daba.

10.-¿Te hace bailar a todas horas? ¿Reír como una descerebrada? ¿Sentir vértigos en la boca del estómago cuando recuerdas el último encuentro sexual o la última caricia o el último beso? ¿Mirarte en el espejo cien veces para arreglarte para él o, simplemente porque, de repente, (y cuando nunca lo conseguiste antes, ni en los mejores años de tu juventud) te gustas? ¿Cantar mientras haces la colada, la comida, planchas? ¿Saltar a la comba de unas desconocidas niñas en un parque? ¿Esconderte de los guardias jurados para correr a columpiarte en la zona infantil? ¿Fotografiarte a ti misma? ¿Masturbarte cuando recuerdas lo mucho que lo deseas?
Pufffffff, delete, delete, delete… DELETE FILE FROM MEMORY.

No hay nada peor que alguien le haga sentirse a una VIVA, plenamente feliz y sin sentir la menor culpabilidad…

Pecar sin el menor remordimiento.