lunes, 4 de abril de 2016

Dicen que la piel tiene memoria

Dicen que la piel tiene memoria.

Recuerda cada beso, cada caricia, cada pellizco en los mofletes. Hasta cada merecida bofetada en los carrillos. Cada sorpresa… cada susto… cada sonrisa…

Cada caída y cada golpe. Esos que, en la infancia más temible, escalando árboles imposibles, descalabrándote alegremente a pedradas, te obligaban a presumir en los patios de recreo contando cardenales y te hacían llevar las rodillas deshilachadas.

Cada lágrima derramada, las que surcan las mejillas y las parten en dos, como al corazón.

Cada risa nacida de la misma boca del estómago, del subterráneo del espíritu… centímetro a centímetro. Esas que hacen que pliegues la nariz y entornes los párpados.

Cada ráfaga de brisa, de aire, de viento de norte o de sur,
de levante o de poniente…
perfumado de yodo, de sal, de brea,
de romero, de tomillo, de albahaca,
de jazmín y del dulce aroma de dama de noche.

Cada tormenta… la lluvia que te asalta desprevenida y sin paraguas.

La nieve que azota tu rostro haciéndote unas bajadas.

Cada baño de sol, cada rayo que se coló a hurtadillas por todos y cada uno de mis poros, templando mi alma, cerrando mis ojos, haciéndome sonreír, henchida de placer, frunciendo mi ceño, plegando mis comisuras.

Cada calada… cada degustación a una buena copa a un exquisito plato.

Dicen que hay una técnica en Japón, llamada Kintsuhi que consiste en el arte de admirar la belleza de las cicatrices de las vasijas antiguas. Rellenan las grietas con oro. Algo que ha sufrido un daño casi irreparable, se vuelve más hermoso y más fuerte aún que el original.

Mis fracturas están rellenas de vida y de amor a raudales, de erupciones de pasión…

Amo las cicatrices de mi piel. Las que cosieron mis retales, las que repararon los descosidos, las que salvaron mi vida.

Adoro cada arruga, cada pliegue, cada estría, cada peca, cada herida, cada bregadura, cada corte, cada quemadura, cada marca, cada señal, cada huella…

Todas ellas son mis recuerdos.
Recuerdos de grandes momentos,
no prescindiría ni de una sola.

¡¡¡Vivo la vida tan a tope que por poco me mato!!!

©2016, Miriam Lavilla Muñoz.

lunes, 9 de febrero de 2015

REIVINDIQUEMOS EL DERECHO A TENER EL DÍA INTERNACIONAL DE "SAN AUTÓNOMO BENDITO-TO"

¡¡NO PUEDE SER!! ¡No puede ser cierto!

He tenido que mirar tres o cuatro veces la dirección de la página web para ver si me había metido en alguna sobre chistes o bromas, pero no, resulta que la dirección es:


Y se trata de una página-calendario que te va citando los días INTERNACIONALMENTE NOMBRADOS para sólo Dios sabe qué.

Hay días de sobra conocidos: el día del padre, el día de la madre, el día internacional del niño, el del trabajador, el de la mujer, el de la mujer trabajadora, el de los enamorados…

Los hay realmente importantes como el día contra del cáncer, contra la mutilación genital femenina, del enfermo, aniversarios de independencias de algunos países, contra la trata humana, contra la violencia de género, contra el trabajo infantil,… ¡¡Hasta hay un día contra la corrupción!! (exactamente el 9 de diciembre, ¡cachis, va a ser que nos hemos enterado tarde!).

Pero, (tomen asiento, acomódense, beban algo pero antes de continuar leyendo, no se me vayan a atragantar), resulta que hay días como los que cito a continuación:

19 de Enero: Día Mundial de la Nieve (no olvides llevar “pelotas” para bombardear a la peña)

2 de Febrero: Día Mundial de los Humedales (no te seques tras la ducha. Si sudas, no es indispensable el aseo)

4 de Febrero: Día del Orgullo Zombie (oye, cuidado, que un Zombie también tiene derecho a sentir orgullo o si no, mira las carnicerías que organiza él solito)

13 de Febrero: Día Mundial del Soltero (no vale el que lo es porque le da la gana serlo, ¿eh? Siempre hay un roto para un descosido)

14 de Febrero: Día de los enamorados y día Europeo de la Salud Sexual (sí, sí, si estarás muy enamorado pero eso no te evita pillar unas venéreas… así que ya sabes lo que tienes que demandar, además de tu regalo)

22 de Febrero: Día del pensamiento Scout (es que ¡OTRO GALLO NOS CANTARÍA SI SUPÍERAMOS HACER NUDOS CON LAS CUERDAS! Aunque sea para usarlos de soga)

28 de Febrero: Día Mundial de las Enfermedades Raras (que haberlas haylas, como las Meigas)

1 de Abril: Día Internacional de la Diversión en el Trabajo (Este sí que es bueno para subrayar en la agenda)

25 de Mayo: Día del Orgullo Friki (y es que cada vez son más y mejores, oye. Hasta salen en la tele en magazines del corazón como tertulianos o los encierran en El Gran Hermano)

8 de Agosto: Día Internacional del Orgasmo Femenino (espléndido, formidable, ay, sí, sí, sigue sigue…)

Queee… digo yo… ¿A quién se le ha ocurrido todo esto? ¿A quién pagan para que se dedique a destinar fechas a causas tan tan tan tan gggggggggg…eniales?

Además de recordaros que tenéis QUE EXIGIR LAS CELEBRACIONES de los días: 1 de abril (intentad concienciar al jefe que estáis “celebrando” el día de la diversión en el trabajo, cuando os pille en la oficina haciendo un sudoku o un solitario, matando marcianos, bailando sobre las mesas, haciendo la conga en el pasillo, jugando a las carreras con tus compañeros con las sillas de ruedas o borrachos perdidos) y el día 8 de agosto (importantísimo, niñas, reclamad vuestro derecho internacionalmente reconocido)…

PUES ME QUEDO TOTALMENTE CONSTERNADA AL ENCONTRAR QUE NO HAY NI UN SOLO DÍA DESTINADO AL AUTÓNOMO.

Por eso, desde aquí, hago llamamiento nacional, internacional, mundial y UNIVERSAL para que REIVINDIQUEMOS el derecho de celebrar:

“EL DÍA DE SAN AUTÓNOMO BENDITO-TO”.

Esos pobres desgraciados que ni tan siquiera figuráis en las estadísticas. Aquellos que cerraron el negocio, con todo el dolor de su corazón; no soñaron siquiera con cobrar el paro o asistir a las colas del INEM y ningún periódico lo nombró como un penoso y patético porcentaje como persona desempleada.

Esos infelices que ENVIDIAN a los mileuristas y a los becarios.

Los que jamás se ponen enfermos, los que apenas salen de vacaciones, los que visitan a su hijo en la maternidad de 14 a 15, mientras se comen el bocata. Las que después de parir, se dan la duchita, depositan al bebé en casa de los abuelos y se ponen al tajo. Los que casi-casi (se podría decir) que pagan para poder continuar trabajando y que continúan trabajando para poder pagar sus impuestos (¿cómo que “ein”? sí, sí, es muy sencillo: seguís trabajando para poder pagar y pagáis para poder seguir trabajando).

Los que tienen la sensación de que, cada vez que entran en un banco, los empleados se van a tirar al suelo. Los que al ver llegar al cartero con una carta de hacienda buscan una bolsa de papel craft y se ponen a respirar dentro de ella, para evitar la hiperventilación. Los que necesitan pastillas para dormir y otras capsulitas que les ayuden a tirar de sus huesos fuera del colchón, cada mañana.

Los que se van al bar pero no para tomarse el cafetito ni el pincho de tortilla, sino para “chupar” de wifi y ahorrar internet. (Por cierto, en el bar los apodaron "El Caracol" porque no hace más que mudarse de local ya que trata de rebajar el pago del alquiler, a toda costa, hasta tal punto que ya está cuestionándose irse bajo un puente o al cuarto de baño de casa).
Los que son acusados de frecuentar la “economía sumergida” y, cada vez que presupuestan tres euros, escuchan al cliente preguntar: “Oye, estooo…, ¿qué te iba a decir? Y… ¿a cómo me lo cobrarías sin factura?” Que la cosa tiene tela de gracia porque el cliente paga sin factura pero reclama su derecho de garantía (¡no te amuela!) por lo que el autónomo puede tripitir o incluso realizar la misma “ñapa” al cliente hasta setenta veces siete, sin cobrar un céntimo porque “el consumidor no está contento con el resultado”.

Esos a los que todavía hay quien los denomina despectivamente “propietarios” pero, para poder mantener “esa propiedad”, tuvieron que sacar a la suegra del geriátrico para que contribuya a la subsistencia del hogar familiar con la pensión.

O los llaman “empresarios”, muy necesitados para la política española porque “de momento, uno menos en la estadística de paro y, además, ¡pueden crear puestos de trabajo!”; pero jamás contratan a nadie porque, de hacerlo, ya pueden olvidarse de tener suelto en la cartera para comprar el pan diario. Y, si lo hacen y un día tienen que despedir al trabajador (porque, claro, a ver: si el currito cobra, el que no cobra es el “empresario”), se tienen que endeudar hasta las pestañas para poder pagar el finiquito y la indemnización.

A ti, mi querido autónomo, porque te lo mereces y porque te queremos (y, para que conserves tu buen humor, ahí te va viñeta de Forges)


® Miriam Lavilla

domingo, 30 de noviembre de 2014

Padre, perdóneme porque soy PATRIOTA.

He de confesar que, aunque desde pequeña, adoré la literatura, no me llamó la atención, especialmente, la poesía. La lírica no era lo mío.

De estudiantes, tuvimos que leer, obligatoriamente, todos aquellos poemarios de conocidos autores para pasar los exámenes de bachillerato, pero a mí no me llegaban.

Desde aquí, agradezco profundamente a Joan Manuel Serrat que, por aquellos años, sacara un disco sobre canciones de letras de Antonio Machado. Eso sí fue una buena contribución a mi educación y mi cultura. Gracias a mi profunda e incondicional admiración por el cantante, llegué a valorar y disfrutar de la obra de uno de nuestros mejores escritores.

Y, si conoces ésta, a fondo, podrías llegar a asegurar, con total firmeza, que el poeta era un patriota casi radical. Profundamente enamorado de su país.

Desconozco los ideales políticos de Machado pero no me dio nunca la impresión de que fuera simpatizante de ninguna vertiente (sí quizás su hermano Manuel pero muy discretamente).

El caso es que todo esto me ha hecho pensar en el patriotismo. ¿Qué y quiénes son patriotas?

No quiero pecar de inocente. Pero yo siempre me consideré una patriota. Una de esas personas que, cuando pasa más tiempo del habitual, fuera de su patria, echa de menos el verde. El verde de los campos, de los olivos; añora el azul. El azul del cálido mediterráneo. El turquesa del cantábrico y la blanca espuma del bravo atlántico.

El sol de invierno, esa luz ambarina que se cuela a puntillas entre los visillos. Que se acerca al sofá para abrazarte durante las siestas de los domingos. ¡Las siestas! ¡Esa práctica tan española!.

Ese rubio halo que reposa sobre los tejados, dilucidando la ropa tendida en las cuerdas, las bombonas de butano, las macetas…

Ese sol abrasador del verano. Las terrazas de los bares a rebosar de gente tomando “la fresca”… Los hombres mirando de reojo a las jovencitas ligeras de ropa amparándose de la vigilancia de sus esposas, tras unas gafas oscuras.

Los bares. Esos sitios donde jamás te sientes un extraño. Donde todo el mundo vocifera lo que opina y, a veces, hasta se dirigen a los demás por sus nombres. O no. O te llaman “rubia”, “guapa”, “flaca”…

¡Hasta los atascos!. Los de la salida, por la mañana, al trabajo. Los de la hora de la comida. Los de regreso… y lo entretenido que es dar vueltas por el barrio, coincidiendo con los vecinos, acordándose de sus muertos, como se le ocurra aparcar al pobre mentecato en el único sitio libre que habías visto.

Las radios de los vecinos…, las teles… esa banda sonora de nuestras vidas. Ese “gol” que te rompe los tímpanos, ¡Los gritos que metemos por cualquier cosa!, que parecemos a Sofia Loren y Marcello Mastroniani en cualquier película de los cincuenta o sesenta. Todos y cada uno de los nombres de los hijos de las vecinas cuando se asoma para anunciar que la cena está servida.

Y tú que ya lo sabes. Porque el aroma a croquetas, a ajo, a comino, a pimentón, a canela te viene a saludar. (No se come en ninguna parte como en España!!!) Y hablando de perfumes... ¡Qué bien huele España! Especialmente, tras la lluvia... me encanta el olor a tierra mojada.

Las palomas. Esas descaradas gorronas que atestan fuentes y ocupan plazas enteras. Las gaviotas… Las cigüeñas y sus enormes nidos en las antenas, los campanarios, los tejados de las ermitas.

El metro, los solistas acompañados de sus guitarras, entrando en los vagones y alegrándote el día si cantan una que tú ya sabías. Esa chica que se monda de la risa sola, leyendo un libro. Ese niño que lleva un globito atado a la mano… Los enamorados en los parques, comiéndose a besos. Las colas de gente cargando con las palomitas, a la entrada de los cines.

Las tiendas de los barrios, donde siempre eres bien recibido y donde se escuchan todas las quejas que constantemente nos acompañan a todos los españoles. Desde la más insignificante “me están matando estos zapatos” y pasando por lo “carísimos que están la luz, el gas, los impuestos…” hasta llegar al gobierno y, de nuevo, a Hacienda.

Soy una enamorada de mi nación. Y de mi gente. Y me causan mucha envidia todos aquellos patriotas que presumen de bandera y cantan con orgullo sus himnos. Resulta que en los míos, en España, deben estar mal vistos. Es demodé, vintage, casposo o peor: revolucionario, sectario y provocador.

Sé que han habido, últimamente, (durante bastantes años), multitudinarios grupos de personas que se han apoderado de mi bandera. Que la izan en ciertas manifestaciones que dan “yuyu” (sí... a mí también me dan yuyu).

En el nombre de la bandera se exigen muchas barbaridades. Y el himno va unido a ella.

Pero me gustaría instar a los demás. Esos que decidieron dejarse robar su patriotismo, sus raíces. Esos que permitieron que tales aberraciones/estupideces/necedades fueran esponsorizadas y patrocinadas por la bandera, ¿por qué no la sacan a la calle para decir lo que piensan también? De hecho, se opine lo que se opine, lo está diciendo un español y no sé para vosotros pero para mí es muy respetable. De hecho, es sagrado: nadie como un español ama a su pueblo tanto y nadie como él para tratar de luchar por mejorar su tierra.

Confieso que el día que ganamos los mundiales de fútbol se me saltaban las lágrimas de ver las banderas, ondeando al viento, sujetas por cientos de personas exultantes de felicidad. ¿Tenemos que ganar un puñetero partido para eso? ¿Es que sólo nos es útil la bandera para que se nos identifique en los festivales de Eurovisión?

Nadie tiene mi permiso para robarme el patriotismo. Para usar mi estandarte con el fin de ensuciarlo, para poner en mi boca sus palabras sólo por decorarlas con mi mismo emblema. Por ornamentar sus ideales con mis colores.

Nadie tiene derecho a abochornarla. Ni a prohibírmela.

España no es el PP, ni el PSOE, ni UPyD, ni IU… España somos todos. España es el pueblo. ¡VIVA ESPAÑA Y LA MADRE QUE PARIÓ A TODOS LOS ESPAÑOLES! (azules, rojos, verdes, amarillos, rosas... ¡Todos! incluso los que no quieren serlo).

Por cierto, según las estadísticas, me temo que nos queda muy poco tiempo para disfrutar de ella y del himno. En breve, todos cantaremos la Internacional e izaremos la bandera republicana o la hoz y el martillo. Sí, como los borréééééééééé-gos.

Nos convertiremos en un pueblo sin pasado y sin presente…
Y eso, queridos míos…

Se lo pone un tanto difícil al futuro.

domingo, 23 de noviembre de 2014

LAS PERSONAS HERIDAS SON PELIGROSAS

 
Las personas heridas son peligrosas, no hay la menor duda.

Quizás se acostumbraron a sufrir y ya no sienten el menor respeto por el dolor.

Puede, incluso, que eso les haya convencido de que si ellos mismos fueron capaces de soportarlo, cualquiera puede hacerlo.

Por eso no les causa el menor incomodo hacer daño.

Tal vez piensen que perdieron todo cuanto deseaban y ya no hay posibilidad alguna de perder nada más. Su vida entera.

Y alguien muerto no tiene el menor respeto por la vida. No teme perderla. No siente, ni padece, ni tiene sensibilidad, cariño, afecto, compasión... por nada ni nadie.

Con esto, ya está dicho todo: sin vida no hay esperanza, ni ilusión, ni sueños por cumplir. Nada. Y  ya lo dijo William Faulkner “entre la tristeza y la nada, me quedo con mi tristeza”.

Sólo hay algo que les hace sobrevivir o, simplemente, seguir en pie: el egoísmo. Como no albergan la menor fe en el resto de los mortales, sólo ellos pueden satisfacerse, mimarse, quererse y procurarse cuanto necesitan.

Si no lo encuentran cerca, no lo dudes, te lo quitarán. Porque ellos “que sufrieron tanto, se lo merecen todo”.

Ya sabéis que me gusta, siempre, ponerme en el pellejo de todos. Antes de catalogar a un “hijo de la gran puta” como tal, me complace pensar qué le ha podido suceder para que se comporte así. Me hace sentir mejor persona.

En fin. Toda mi paciencia y comprensión para las personas heridas. Pero..., ¿qué queréis que os diga?, prefiero tenerlas muy muy muy lejos.

Luego, los hay muy cansinos, jajajaja, esos son muy graciosos. Los que se dedican a enviarte “indirectas” por el Facebook y las redes virtuales sociales. Resultan divertidísimos porque siempre te quedas preguntando SI AL QUE SE HA DIRIGIDO SE HA ENTERADO, SIQUIERA, DE QUE SE REFERÍA A ÉL. Los reconocerás fácilmente porque en sus muros sólo hay frases como: “Hay gente queeee…”; “Los hay por ahí queee…”; “Mira que me fastidian los queee” Incluso van y te cascan una frase en segunda persona del singular, como si te estuvieran hablando a ti: “OYE, TÍA GUARRA, COMO TE VUELVAS A COLAR EN LA PESCADERÍA TE AGARRO DE LOS PELOS Y TE METO DOS YOYAS QUE TE ENTERAS”…

Pero, ¡nah! Esos no son personas heridas de verdad. Eso son moscas cojoneras (y muy amargados, sinceramente).

martes, 30 de septiembre de 2014

Se acaba el Ramadán... ¡¡Y vamos a la playa!!














El que acabe Ramadán no sólo da alegría, trae muchas sorpresas. Ahora resulta que el hotel en el que nos alojamos es como un pueblo llenito de bares. Hay Lounges, varios restaurantes, terrazas chill-out, un pub, una discoteca, una salita de conciertos con escenario donde un buen mozo hace las delicias de cualquier dama sólo con mirarlo (pero es que, encima, canta bien, eso sí tipo "ojaulí, ojaulá, bájame la jaula, Jaime, bájamela y ata la yamaha a la reja"), los jardines de las dos piscinas con barecitos, mesitas, barritas… y todo muy europeo, ¡vaya!, esto es: se puede beber una cervecita uno y hasta un buen lingotazo (menos mal que piensan, de vez en cuando, en el diablo occidental).

Por lo visto para saber si ha finalizado el Ramadán, o no, tienen que reunirse los gobernantes de cada nación para analizar si los astros se han confabulado de cierta manera. Bueno, no sé si todos los astros, de momento, el sol debe estar en no sé dónde y la luna exactamente en un punto determinado. De hecho, no en todos los países sucede el mismo día. Se tiene uno previsto, así, “a ojo de buen cubero”, y son los mandamases los que terminan por decidirlo.

Todos los trabajadores del gobierno tienen una semana de vacaciones. Los expatriados, como mi churri, sólo dos días. Pero, de cualquier manera, son bien recibidos.

El caso es que, una vez que el Ramadán ha acabado, vuelven a inaugurar el Ladies’s Night que significa barra libre para todas las damas, desde las ocho de la tarde hasta la una de la mañana. No en todos los hoteles es la misma noche, así que hay espabiladas que se recorren todo Yas Island, de hotel en hotel, para beber “by the face” toda la semana.

El jueves es un buen día porque equivale a nuestro viernes. De este modo, el viernes hace las veces de nuestro sábado. Al sábado ya lo odias como a los domingos españoles. No es tan chollo porque, supuestamente, la peña se acuesta pronto para volver a trabajar el domingo.

El caso es que hoy, ¡gracias a Alá!, hemos ido a la playa porque el bar estaba abierto.

La playa es una verdadera maravilla. No he visto una playa tan “cuca” en mi vida. ¡Hombre, playas preciosas las tenemos en España, claro” Pero es que ésta, en particular, tiene una decoración muy chula.

Hay unas camitas bajo las sombrillas y una zona destinada a tumbonas de las de siempre. Pero, las más bonitas, con unas enormes camas (más grandes que las de matrimonio) con un dosel y unas cortinitas como si fueran mosquiteras. Son una gozada.

Igualmente, hay unos toldos (a modo de velas de barco) que dan sombra a una área con alfombras y cojines donde la gente puede fumar las shishas (¡¡Huelen a gloria!! me dan ganas de fumarme una).

Nota a mí misma: "nunca criticaré lo calentorro que está el Mediterráneo y jamás volveré a maldecir al Cantábrico cuando meta en el agua el dedo meñique de mi pie y dé un alarido que se me escuche desde Madrid". No os imagináis la impresión que da meterse en un aguaaaa... que debe estar a... ¿Algo así como a treinta grados?. ¿Sabéis las corrientes que hay, a veces, en nuestros océanos? Bueno, pues cuando llega una corriente marítima a esta playa ¡Pegas un salto y gritas porque te abrasa! (y no exagero ni un grado). Es como el caldito del cocido de mi madre a la que siempre digo que si tiene las tripas de hielo.

Esta playa es privada. La mayoría lo son. Esto se traduce en que tienes que pagar entrada pero en los hoteles te dan unos tickets (los famosos ‘beach-voucher’) con los que puedes entrar gratis.

Aquí, como en las piscinas del hotel, también hay esclavos que no sólo te dan la toalla, te conducen gentilmente a la tumbona y te abren la sombrilla. Luego te traen unos sofacitos monísimos por si te hartas de estar tumbada. Cada dos por tres te preguntan si quieres tomar algo. Y, si te apeteciera, te traen las bebidas en una champanera monísima que tú crees que es por prestancia pero, ¡qué va, que leche! Que es porque, cada tres minutos, ¡¡¡se te queda la bebida caliente!!! Así que cada dos te echan hielo, de nuevo.

Luego, ¡zas!, así, sin previo aviso, se ponen a repartir a todo hijo de vecino una toallita y tú te quedas con cara de mema (la primera vez que la recibes) porque no tienes ni idea de qué significa. Pero como “donde fueres, haz lo que viernes” si observas a la peña que hay a tu alrededor te enteras de que es para refrescarte. ¡¡QUÉ GUSTO, POR DIOS!! Casi es mejor que el baño. No sé dónde la meterán si en hielo o qué, pero me he dado unos restregones que me he quedado como nueva y, además, huelen fenomenal. Aquí todo huele a gloria. Intentaré impregnarme de este aroma.

1) AL LORO CON LAS ESPECIFICACIONES: tú verás a todo perro pichichi ANDANDO DESCALZO POR LA ARENA. ¡¡Pues no!! Esta gente debe tener CAUCHO en las plantas de los pies. CON LAS CHANCLITAS HASTA LA ORILLA Y DE ALLÍ... A LA TUMBONA.

2) ¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOO!! NO SE TE OCURRA DEJAR LAS CHANCLAS BAJO EL SOL. Las tienes que ocultar bajo la sombrilla y, si puedes, MEJOR BAJO LA TUMBONA.

3) Cuando al nené le dé por salpicarte agua... NO LE LLAMES IDIOTA (ni mariquita, ni cabrón, ni subnormal..., vamos nada) NO SE TE OCURRA ABRIR EL PICO PORQUE EL AGUA... NO ES AGUA... ¡¡¡¡ES SAL HÚMEDA!!!! y si abres la boca no sólo se te mete por ella, no, se te mete también por la nariz.

4) Tampoco le insultes ¡¡¡¡CUANDO TE EMPUJE DESDE LA PLATAFORMA que hay para zambullirse!!!!

5) Y mucho menos te pongas a decirle LO QUE PIENSAS DE ÉL cuando estéis sobre el trampolín porque los dos únicos ESPAÑOLES que hay en todos los Emiratos Árabes ¡¡¡PUEDEN ESTAR SENTADITOS TAMBIÉN EN ELLA, ESCUCHÁNDOTE!!! Vamos, que ríete tú de la Belén Esteban con su "Andreíta, coññño, cómeteeee el poooolloooooo!!!"

6) No vayas todo el rato escupiendo y diciendo "aaaggg, arrggggss, eeeggg, beeegggg" porque, a los tres segundos exactamente de arribar a la tumbona, ¡tienes al esclavo, de nuevo, ahí, sonriéndote con cara de guasa para preguntar qué quieres beber!

7) No abuses de la cerveza, ¡¡por favor!!, que luego HACES MÁS RIDÍCULO TODAVÍA EN LOS ASCENSORES DEL HOTEL (y esoooo, eso ya es otra anécdota) pero esa yaaaaa... BUCRA, BUCRA. (Bucra significa mañana y es muy útil para escurrir el bulto)


Al día siguiente (parece mentira pero es así) ya te conoce todo el mundo: los camareros, los que reparten las toallitas y hasta los socorristas que, como uno de ellos se fijó en que me puse a rodar en vídeo la puesta del sol y que, al día siguiente, no paré de observarla hasta que no se puso el sol por completo, ¡¡me llama Miss Sunset!! Jamás me había hecho tanta ilusión un mote.

Yalla, habibi, que me voy a cerrar unos cuantos bares.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Última entrevista a Miriam Lavilla en TodoLiteratura.es

http://www.todoliteratura.es/noticia/7517/ENTREVISTAS/Entrevista-a-Miriam-Lavilla-Aceptamos-lagarta-como-princesa-de-cuento.html

miércoles, 6 de agosto de 2014

SUPERVIVENCIA EN ABU DABI = EL Ramadán yyy... la carretera.


“Hemos llegado en mala época: el Ramadán.

Eso significa que, desde que sale el sol hasta que se pone, NI ALÁ toma un trago de agua, ni fuma, ni comeeee, niiii... ya no sabemos que más.

Así que al DIABLO OCCIDENTAL le cierran el bar de la piscina, los chiringuitos de la playa y le dan de comer "a escondidas" en los hoteles (ocultos tras unas cortinas). Y aquí servidora, si se quiere fumar un cigarrito, se tiene que ir a la rue, (que ya hay que tener ganas) y hacerlo discretamente, como si estuviera paseando.

Os cuelgo en la imagen la vestimenta típica del hombre de Abu Dhabi. Vamos, que yo que veo menos que Pepe Leches, seguro que me confundiría constantemente de marido. Lo que sí os digo es que la gran mayoría están flacos.

Hay que echarle imaginación para tener una fantasía erótica con uno de ellos, oye, pero algunos hasta te parece que puedan estar fibrosos bajo la túnica ésa.

Ah, OTRO TIPO DE SUPERVIVENCIA ES EN LA CARRETERA: hay autopistas de cinco carriles y los tipos llevan unos Ferraris y unos carros de la leche, los ponen a todo gas y te adelantan: por la derecha, por la izquierda, por arriba, por abajo, por delante y por detrás: de hecho, como te despistes, te sacuden por la retaguardia y te llevan por delante.

¿Quién fue la/s cachonda/s que querían que condujera aquí?”

martes, 5 de agosto de 2014

VIAJE A LOS EMIRATOS ÁRABES UNIDOS - ABU DABI


Como voy contando mi vida obra y milagros, en el Facebook, los que ya habéis ido leyendo mis publicaciones, pues en este punto, podéis dejarlo porque ya conocéis todos los detalles y os voy a aburrir soberánamente.

Es que esto de mi blog a mí me sirve como retroalimentación y, además, cada vez que quiero buscar algún texto en FB, me tiro unos veranos y no lo encuentro y ya me conocéis soy una chica práctica, todo cuanto escribo (da igual lo malo que sea), al final, me sirve para incluirlo en mis novelas. Por eso, nunca he sentido el menor apuro en tirar a la chimenea de Suegrilandia algunas de mis obras (nueve, nueve en concreto, de momento). Ese no es trabajo perdido, se acopla en otro contexto y arreando.

Hoy comienzo con el primer capítulo: mi llegada a los Emiratos Álvarez, como los llama la tita. Pincho, copio y pego, hala.

Buenas,

Ya soy dos horas más vieja que vosotros, ahora mismo.

Una y cuarto de la mañana, cuando en España andaréis por las once.

Contra todo pronóstico esto me gusta. No me costaría nada acostumbrarme a esta buena vida. Hay 100 esclavos detrás de ti pendientes constantemente de tus necesidades: limpian el suelo antes de que lo pises, lo limpian después de que lo hayas pisado; te dan la toalla a la entrada de la piscina, te acompañan hasta la tumbona que elijas, te abren la sombrilla, te la colocan…

Cada vez que sales, a tu regreso, dejas el coche en la entrada y ellos toman tus llaves y te lo aparcan (ni conocemos el parking), al salir das tu ticket, ellos lo sacan y te lo dejan ante tus narices…

Tienes fruta fresca a tu disposición en un saloncito, café para tomar a antojo, unas galletitas que son un verdadero vicio…

Creo que a Jaimete aún le gusta mucho más que a mí (por aquello de lo vaguísimo que es el jodío y lo poco que le gusta hacer el mínimo esfuerzo.

El hotel está en Yas Island. Cerquísima del Yas Island Circuit (circuito de Fórmula 1), del Yas Waterworld park (un parque acuático), de un campo de golf enorme, y del Museo o parque temático de Ferrari (Ferrari World). Es decir, bien situado pero, en fin, aquí no hay “barrio” bien ubicado porque entre unos y otros hay kilómetros y kilómetros de descampados desérticos… (y nunca mejor dicho) Por eso mismo se trata de una nación con mucho futuro… todo está aún por construir.

Nuestra habitación (por venir con familia acoplada) es como si digamos un apartamento de Aparthotel: tiene una pequeña cocina totalmente equipada (lavadora, secadora, horno, microondas, placa de vitrocerámica y todos los electrodomésticos del mundo mundial). Un salón amplio (con sofá cama para el peque), una habitación y un cuarto de baño. Dos televisiones (una para el salón y otra en la habitación)… En resumidas cuentas, todo lo necesario para vivir y para hacerlo bien porque ni tienes que hacer la cama, ni fregar, ni nada de nada.

La temperatura… eso ya es otro cantar. Digamos, para que os hagáis una ligera idea, (pero muy muy muy liviana) que es como un Valencia o Alicante a lo bestia. Alta temperatura (más, mucho más que en Levante) y con grandes dosis de humedad.

Todo es muy confuso, no sabes si las cataratas que te recorren la piel son debidas a la humedad ambiental o se trata de transpiración. Yo me inclino por la última opción. Aquí no tienen la menor utilidad ni las cejas ni las pestañas: el sudor se te mete hasta en los ojos.

Por lo que las fotos se hacen a toda velocidad: vas a un sitio, bajas del coche, posas y sales pitando de nuevo al coche. Como hayas puesto el dedo en el foco o te haya salido movida y tengas que repetir la instantánea… ¡La gibamos, tía Paca! En la próxima imagen parecerá que estés asistiendo a un concurso discotequero de camisetas mojadas.

Eso ocurre cuando la temperatura alcanza de 38 a 40 ºC, cuando sobrepasan los 45 ya, es tan tan tan ardiente que acaba hasta con la humedad. Pero, curiosamente, casi se prefiere a lo del baño turco constante ese. Y el viento, o no lo hay, o es como si te metieran en una secadora.

Lo que no me explico es como no pillamos una pulmonía o un catarro de órdago a la grande, los aires acondicionados de todos los interiores están a tal nivel que te despeinan el flequillo y, en ocasiones, hasta agradeces el salir al exterior (claro, que a los dos segundos exactamente, te arrepientes). Que para dejar de fumar todo esto está muy bien: en los interiores no te lo permiten y si buscas un exterior, después de dos caladas ya deseas tirarlo y salir pitando por patas.

Aquí lo más común es ir de visita a los Malls. Los malls son centros comerciales, sin más, pero son verdaderos parques temáticos. Es decir, te quedas ojiplática, viéndote como una paleta haciendo fotos en los malls, talmente como si te encontraras un grupo de turistas chinos reportando gráficamente cada esquina de un Carrefour.

Las tiendas son la pasada. Las mejores marcas: Dior, Gucci, Prada, Tiffany, Cartier, Louis Vuitton, Hermes, Jimmy Choo, Rip Curl, Element, Quicksilver, DG, Etnies, Diesel, DKNY… y un larguísimo etcétera. Dentro de ellos, te puedes sorprender encontrándote un pueblo entero, un parque de atracciones, una pista de hielo para patinar o incluso toda una gran estación de esquí. Y la clientela va a juego. Vamos, que cada vez que una chica de éstas (las de la capita) entra en una tienda de esas con sus amiguitas, al propietario le debe "apañar" la facturación mensual y, si me apuras, la anual también.

Lo que me encanta de este sitio es el olor. No sé explicarlo. Quizás sea la humedad, las plantas que tratan de cultivar por todas partes, no sé. Los interiores huelen también de maravilla a velas aromatizadas, a inciensos, a las shishas, que las hay por todas partes y todo el mundo las fuma con gesto de deleite... Tendré que visitar alguna perfumería en algún mall, seguro que deben ser buenos perfumeros. Trataré de impregnarme del aroma del lugar.

Curiosidades de la fauna: no he visto ni una mosca... yo creo que con la temperatura del agua del mar... ¡ni las medusas se atreven a arribar a estos lares! Pero, eso sí, las hormigas son unas yihadistas de la leche!!! La madre que las parió!!! Hecha un colador me tienen!!!.